¿Qué quiere la Generación Z en eventos y cómo conquistarles?

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La Generación Z está cambiando las reglas del juego en los eventos
Para empezar, la flexibilidad es clave. Hay que olvidarse de horarios rígidos y formatos encorsetados. Los Z quieren opciones: eventos presenciales, digitales o híbridos, pero con la posibilidad de adaptar la experiencia a su ritmo y necesidades. Es decir, flexibiliza siempre el programa del evento, permíteles escoger entre varios horarios y actividades y deja que se muevan libremente por el espacio.
Por supuesto, la tecnología no es un extra, es un must. Al haber estado expuestos a internet desde una edad temprana, la conexión digital es parte de su ADN, y quieren que los eventos reflejen eso. Un evento sin apps interactivas, streaming en directo, realidad aumentada o experiencias inmersivas simplemente no les engancha.
Pero ojo, que aquí no se trata solo de tecnología. Para la Generación Z, las experiencias valen más que los objetos. Quieren eventos que les hagan sentir, aprender, interactuar y, por supuesto, que sean 100% «Instagrammables». Todo tiene que ser compartible, sorprendente y digno de ser recordado.
El estudio de la agencia Freeman y los datos reflejados en la gráfica de GFX y Nielsen Company muestran que la sociedad ha pasado de valorar la estabilidad laboral y el salario (prioridades que tenían los boomers y la Generación X) a buscar valores como la flexibilidad, la responsabilidad social, la tecnología y, sobre todo, experiencias sobre posesiones. En este sentido, la Generación Z y los millennials dan máxima prioridad a la flexibilidad laboral, el desarrollo de carrera y la responsabilidad social (todos marcados con niveles «muy altos» en la gráfica), mientras que la estabilidad laboral y la riqueza material han pasado a ser aspectos de menor importancia para ellos.

«Gráfica de GFX y Nielsen Company»
Esto nos lanza una advertencia: sería un error pensar en los eventos desde la perspectiva de generaciones anteriores, que hoy son minoría en términos demográficos. La manera de comunicarse ha cambiado y si la industria de eventos no se adapta, corre el riesgo de quedar obsoleta. ¿La buena noticia? Es una generación que valora las experiencias, más que las posesiones, ¡con lo cual hará falta eventos (y de los buenos) por mucho tiempo!
Otro punto clave: la responsabilidad social y ambiental. No basta con que un evento sea bonito o entretenido. Entre sus principales valores se encuentran la diversidad y la inclusión. Han crecido en una época de mayor conciencia social y han presenciado cambios significativos en términos de igualdad de género, derechos LGBTQ+, derechos raciales y otros temas relacionados. Muchos jóvenes de esta generación abogan por la justicia social y se involucran en movimientos y causas que promueven la igualdad y la inclusión.
Y si hablamos de prioridades, no podemos olvidar el equilibrio entre vida y trabajo. Esta generación valora su bienestar por encima de todo, así que los eventos también deben incluir espacios para el descanso, la desconexión y la salud mental.
Otro aspecto fundamental es el cambio en la comunicación. La Generación Z prefiere mensajes breves, directos y visuales. Las redes sociales son su principal canal de información, por lo que los eventos deben promover interacción digital constante. Las narrativas deben ser auténticas, alineadas con sus valores y, sobre todo, participativas.
En definitiva, si queremos conquistar a la Generación Z, hay que entender su mentalidad: eventos personalizados, tecnológicos, sostenibles y con experiencias inolvidables. Quien lo haga bien, no solo los atraerá, sino que marcará el futuro de la industria.
¡Es el momento de evolucionar!